La economía mundial continúa enfrentando un escenario de incertidumbre marcado por la inflación, los altos niveles de deuda, las tensiones comerciales y los efectos de la guerra en Medio Oriente. Sin embargo, el Fondo Monetario Internacional, FMI, considera que la economía global ha demostrado una capacidad de resistencia mayor a la que inicialmente se esperaba.
La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, explicó este 25 de agosto que uno de los principales desafíos actuales está relacionado con el impacto de las interrupciones en el suministro energético. El cierre del estrecho de Ormuz ha generado preocupación en los mercados internacionales debido a su importancia para el transporte de petróleo y otros recursos energéticos.
Hasta ahora, diferentes factores han permitido amortiguar parte de ese impacto. Entre ellos están el uso de reservas estratégicas de petróleo y gas, el aumento de la oferta energética proveniente de regiones por fuera del Golfo Pérsico, una reducción de la demanda y una mayor capacidad de generación a partir de energías renovables. Algunos países también han recurrido nuevamente al carbón para garantizar el suministro eléctrico.
Pero el FMI advierte que la situación todavía representa un riesgo. Las reservas de petróleo y gas están disminuyendo y la llegada del invierno al hemisferio norte podría aumentar considerablemente la demanda de combustibles y gas. Si los precios del petróleo vuelven a subir con fuerza, podría producirse un nuevo impulso de la inflación y los bancos centrales tendrían que mantener durante más tiempo las tasas de interés elevadas.
A esto se suma la preocupación por el crecimiento de la deuda pública. Georgieva señaló que el aumento de los rendimientos de los bonos refleja mayores presiones fiscales en diferentes economías, lo que puede encarecer el financiamiento de los gobiernos y reducir su margen para impulsar el crecimiento.
En medio de este panorama también aparece un factor positivo: la inteligencia artificial. El FMI destaca que la fuerte inversión en esta tecnología, especialmente en Estados Unidos, está impulsando la construcción de centros de datos, la demanda de equipos tecnológicos y la actividad empresarial. Este fenómeno comienza además a extenderse hacia otros países.
El organismo proyecta un crecimiento de la economía mundial cercano al 3 % durante 2026, aunque mantiene la advertencia de que los riesgos siguen inclinándose hacia un escenario menos favorable. La próxima actualización de sus perspectivas económicas está prevista para octubre.
Así, el panorama internacional combina dos fuerzas: por un lado, los problemas derivados de la energía, la inflación y la deuda; y por otro, el impulso de nuevas inversiones, especialmente en inteligencia artificial. Para el FMI, el reto de los próximos meses será mantener la estabilidad económica mientras los países enfrentan un escenario internacional cada vez más incierto.