El mundo del entretenimiento despide a uno de sus rostros más reconocidos. El actor británico Tim Curry murió a los 80 años en su residencia de Los Ángeles, dejando una carrera de varias décadas en el cine, la televisión, el teatro y el doblaje. Su fallecimiento fue confirmado por su representante, aunque hasta el momento no se ha informado públicamente la causa.
Curry nació el 19 de abril de 1946 en Cheshire, Inglaterra, y comenzó su carrera artística sobre los escenarios. Su gran salto a la fama llegó en la década de los setenta con Dr. Frank-N-Furter, personaje que interpretó primero en teatro y posteriormente en la película The Rocky Horror Picture Show, estrenada en 1975. La producción terminó convirtiéndose en una película de culto y convirtió a Curry en una figura reconocida internacionalmente.
Pero para millones de espectadores, especialmente quienes crecieron con las historias de terror de los años noventa, su rostro quedó asociado para siempre con Pennywise, el aterrador payaso de la miniserie It, basada en la novela de Stephen King. Su interpretación de 1990 se convirtió en una de las versiones más recordadas del personaje y marcó a toda una generación de espectadores.
Su trayectoria también incluyó películas como Clue, Annie, Legend, The Hunt for Red October, Home Alone 2: Lost in New York y Muppet Treasure Island. Además, tuvo una importante carrera en Broadway y recibió tres nominaciones a los premios Tony por sus trabajos teatrales.
Curry también se destacó como actor de voz y recibió un Daytime Emmy por su trabajo en Peter Pan & the Pirates. Incluso después de sufrir un accidente cerebrovascular en 2012, que afectó considerablemente su movilidad, continuó participando en proyectos de voz y haciendo apariciones relacionadas con su trayectoria artística.
Su última etapa profesional estuvo marcada por el reconocimiento de una carrera que logró atravesar generaciones y géneros. Curry fue Frank-N-Furter, Pennywise, villanos, personajes cómicos y voces de numerosas producciones, demostrando una versatilidad que lo convirtió en uno de los actores británicos más particulares y recordados de su generación.
Con su muerte, el cine, el teatro y la televisión pierden a un intérprete cuya imagen quedó grabada en la cultura popular: para algunos, el extravagante Frank-N-Furter; para otros, el inolvidable y aterrador Pennywise.