La Agencia Espacial Europea (ESA) puso en órbita este martes 15 de septiembre el satélite FLEX, una misión científica que busca estudiar desde el espacio cómo funcionan las plantas y los ecosistemas terrestres.
FLEX despegó desde el puerto espacial europeo de Kurú, en la Guayana Francesa, a bordo de un cohete Vega-C, junto con el satélite Copernicus Sentinel-3C. Ambos fueron ubicados en una órbita a aproximadamente 815 kilómetros de la Tierra.
La particularidad de FLEX está en su capacidad para detectar una señal muy débil que emiten las plantas durante la fotosíntesis, información que permitirá conocer con mayor precisión su estado y cómo responden ante factores como cambios ambientales y condiciones climáticas.
Por su parte, Sentinel-3C contribuirá con información sobre océanos, superficie terrestre, hielo y atmósfera. Los dos satélites trabajarán de manera complementaria para mejorar la observación de los procesos que ocurren en el planeta.
La misión representa un avance para la investigación científica de la Tierra y permitirá obtener información a escala global sobre la vegetación y el ciclo del carbono.