En redes sociales ha circulado la alarmante comparación de que usar audífonos Bluetooth equivale a “ponerse un microondas en la cabeza”. Si bien ambos operan en frecuencias similares (alrededor de 2.4 GHz), el médico Patricio Ochoa aclara que la energía de los auriculares es millones de veces inferior. Al tratarse de radiación no ionizante y de bajísima potencia, organismos como la OMS (Organización Mundial de la Salud) y la FDA confirman que no existe evidencia de que pueda calentar tejidos o dañar neuronas, desmintiendo así la preocupación por tumores cerebrales por su uso cotidiano.
El verdadero riesgo, según los especialistas, se encuentra en el volumen y la distracción. El profesor Ken Foster señala que es mucho más probable sufrir un accidente vial por aislamiento sonoro que desarrollar una enfermedad por exposición a radiofrecuencia. El uso prolongado a niveles elevados puede fatigar el sistema auditivo y causar daños irreversibles. Para disfrutar de la tecnología sin comprometer la salud, los expertos recomiendan la regla del 60/60: no superar el 60% del volumen ni los 60 minutos de uso continuo. Si se requiere más tiempo de escucha, es vital bajar el volumen y realizar pausas obligatorias.
Según los especialistas, los audífonos Bluetooth son seguros cuando se controla el volumen y se mantiene atención al entorno, lo que permite un uso responsable sin riesgos para la salud.