El municipio de Tausa se está consolidando como un referente en la producción láctea, no por la cantidad de su ganado, sino por la calidad y productividad lograda a través de la ciencia y la innovación. Un proyecto pionero, liderado por la Secretaría de Ciencia, Tecnología e Innovación de Cundinamarca, en colaboración con la Universidad Nacional de Colombia y la Cámara de Comercio de Bogotá, está transformando la vida de pequeños productores locales.
El programa ha beneficiado a 40 familias de productores, quienes reciben acompañamiento técnico, capacitación y herramientas de vanguardia para mejorar sus procesos. La meta es clara: producir lácteos inocuos, de alto valor nutricional y con mayor potencial de mercado. "Nos han entregado concentrados, sales, pastos y asistencia técnica. Hoy vemos vacas que producen más leche de manera constante durante todo el año, sin caídas bruscas en la producción”, relató uno de los beneficiarios del proyecto.
Desde su inicio en 2022, esta iniciativa no solo ha impulsado la productividad, sino que también ha generado un impacto social y económico significativo. Se han creado 17 empleos directos y se ha fomentado la formación de jóvenes investigadores, lo que asegura un futuro más prometedor para la región. El proyecto contribuye a consolidar un modelo de producción sostenible que no solo aumenta los ingresos de los campesinos, sino que también fortalece el clúster lácteo del Valle de Ubaté.
Además de la asistencia técnica, la iniciativa promueve la adopción de sistemas de gestión de calidad en fincas y centros de acopio, asegurando estándares sanitarios rigurosos. Este enfoque estratégico posiciona a Tausa como un líder regional, abriendo puertas a mercados tanto nacionales como internacionales para sus productos lácteos de alta calidad.
El caso de Tausa demuestra de manera contundente cómo la innovación científica puede ser un motor de cambio para la competitividad del sector rural, elevando la productividad y mejorando la calidad de vida de las familias campesinas. El proyecto es un ejemplo de cómo la inversión en conocimiento y tecnología transforma el campo colombiano.