Un fuerte terremoto de magnitud 7,8 estremeció el sur de Filipinas y dejó al menos 37 personas fallecidas y más de 450 heridas, según el balance preliminar entregado por las autoridades. El movimiento telúrico tuvo su epicentro cerca de la provincia de Sarangani, en la isla de Mindanao.
El fenómeno causó daños en viviendas, carreteras, hospitales y redes de servicios públicos, además de obligar a miles de personas a abandonar sus hogares por precaución. Varias réplicas de gran intensidad se registraron durante las horas posteriores al sismo, incrementando la preocupación de las comunidades afectadas.
Tras el evento, organismos internacionales activaron alertas de tsunami para varios países de la región. Mientras continúan las labores de rescate y evaluación de daños, el Gobierno filipino mantiene desplegados equipos de emergencia para atender a las poblaciones impactadas.