La imposición de aranceles del 100% entre Colombia y Ecuador ha paralizado el comercio bilateral, desatando una crisis que impacta de lleno a sectores estratégicos de ambas economías. La medida, que marca un quiebre en las relaciones comerciales, amenaza la estabilidad económica y pone en riesgo miles de empleos vinculados a cadenas productivas clave.
El sector agroindustrial figura entre los más afectados. El azúcar, uno de los principales productos de exportación, enfrenta la pérdida de un mercado cercano a los US$40 millones anuales. De acuerdo con Asocaña, las ventas ya registraban una caída del 26% a comienzos de año. A esto se suman productos como el café instantáneo y la confitería, que quedan en una posición incierta ante la falta de avances en negociaciones antes de agosto.
En el frente energético, el impacto también es significativo. Las exportaciones de electricidad desde Colombia hacia Ecuador se redujeron en un 77,1%, al pasar de US$110 millones a apenas US$25 millones. Aunque la prioridad sigue siendo el abastecimiento interno, el país pierde una fuente de ingresos complementaria que operó durante más de dos décadas, afectando la competitividad del sector. La falta de acuerdos y el endurecimiento de las medidas comerciales profundizan la incertidumbre, mientras crece la presión para reactivar el diálogo bilateral y evitar que la crisis escale con efectos aún más severos en la economía regional.