El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, expresó su satisfacción después de que su homólogo estadounidense, Donald Trump, comenzara a eliminar los aranceles adicionales impuestos a diversos productos brasileños.
Durante su discurso en la inauguración del Salón Internacional del Automóvil de São Paulo, Lula afirmó estar "feliz porque el presidente Trump ya empezó a reducir algunos de los aranceles que había aplicado a ciertos productos brasileños".
El Gobierno de Trump anunció la revocación del arancel extra del 40 %, vigente desde agosto pasado, sobre productos como carne, café y frutas (mango, coco, piña y açaí).
Sin embargo, esta reducción no exime a Brasil de las sanciones comerciales de tinte político que aún enfrenta, las cuales fueron impuestas en represalia por la condena del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado.
El vicepresidente y ministro de Comercio de Brasil, Geraldo Alckmin, calificó la decisión de Trump de "positiva" y que "va en la dirección correcta", pero insistió en que las tasas adicionales constituyen "una distorsión que precisa ser corregida".
Las tensiones diplomáticas y comerciales, incentivadas incluso por el diputado Eduardo Bolsonaro, se habían reducido considerablemente tras el primer encuentro entre Lula y Trump en la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre.
Ambos líderes coincidieron en que surgió una "excelente química", lo que condujo a una llamada telefónica y, finalmente, a una reunión presencial el 26 de octubre en Kuala Lumpur, Malasia. Tras ese encuentro, Washington dio un "giro de 180 grados" para apostar por una nueva estrategia comercial con Brasil.
Marco Rubio, secretario de Estado, señaló desde Malasia que "a largo plazo, a Brasil le conviene convertir a Estados Unidos en su principal socio comercial en lugar de China".
Lula se mostró orgulloso de la cautela que tuvo su Gobierno en su momento: "Yo no suelo tomar decisiones cuando tengo 39 grados de fiebre, espero a que me baje", explicó, destacando que "las cosas ocurren en la medida en que logramos ganarnos el respeto de las personas".