La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca aprobó un nuevo acuerdo que establece criterios ambientales para el manejo del suelo rural y suburbano en Bogotá y 104 municipios de Cundinamarca. La medida deberá ser incorporada en la actualización de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) y busca reducir la presión urbanística sobre ecosistemas estratégicos, zonas agrícolas y fuentes hídricas de la región.
El modelo, desarrollado junto a la Universidad Nacional de Colombia, establece nuevas restricciones para proyectos de construcción en suelo rural. Entre las medidas, se redujo el límite de vivienda campestre de ocho a dos viviendas por proyecto y se determinó que, en desarrollos suburbanos, al menos el 70 % del área deberá destinarse a conservación y restauración de vegetación nativa.
Según explicó Alfred Ballesteros, el objetivo de estas disposiciones no es detener el desarrollo, sino garantizar un crecimiento ordenado y compatible con la protección ambiental. Las autoridades señalaron que las nuevas reglas buscan enfrentar problemáticas como la vulnerabilidad hídrica, el cambio climático y la fragmentación ecológica, priorizando la sostenibilidad y la conservación de los recursos naturales en el territorio.