La coronación de Fátima Bosch como Miss Universo 2025 en Tailandia ha quedado sumida en una ola de controversia sin precedentes, marcada por la renuncia de miembros del jurado y serias acusaciones de fraude y manipulación de resultados. La mexicana, de 25 años, se alzó con el título entre aplausos y abucheos, generando un punto de quiebre en la credibilidad del certamen.
La polémica explotó cuando el pianista franco-libanés Omar Harfouch anunció públicamente su renuncia como miembro del jurado. Harfouch fue directo en sus señalamientos, asegurando que el proceso de selección careció de transparencia, que la elección de las 30 semifinalistas se realizó mediante una "votación secreta" sin su participación y, más grave aún, que la victoria de Bosch fue predeterminada.
En un explosivo mensaje en Instagram, Harfouch calificó a Bosch como "una Miss Universo de mentira" y sugirió que su elección estuvo influida por supuestos vínculos comerciales entre el presidente de la Organización Miss Universo (MUO), el mexicano Raúl Rocha, y el padre de la nueva reina, Bernardo Bosch, un empresario vinculado a la estatal Pemex. El exjurado no presentó pruebas, pero anunció que emprenderá acciones legales por presuntos delitos que incluyen corrupción y engaño contractual.
Pese a la gravedad de las acusaciones, la MUO no ha emitido una respuesta oficial sobre el supuesto fraude. Durante la primera rueda de prensa, se impidió a los periodistas formular preguntas sobre la controversia, solicitando que fueran enviadas previamente por escrito.
La victoria de Fátima Bosch, nacida en Tabasco, México, fue recibida con sorpresa. No era la favorita, pues especialistas apuntaban a candidatas de Tailandia, Costa de Marfil o Filipinas. Sin embargo, su nombre ganó notoriedad desde inicios de noviembre por un tenso altercado con Nawat Itsaragrisil, jefe del comité organizador local, quien la habría llamado "tonta" públicamente.
La mexicana respondió con firmeza, exigiendo respeto y negándose a guardar silencio, lo que le valió una oleada de apoyo en redes sociales. El conflicto escaló hasta requerir la intervención del presidente de MUO, Raúl Rocha, quien respaldó a Bosch y advirtió con acciones legales contra Itsaragrisil. Aunque ambos dirigentes anunciaron haber superado sus diferencias antes de la final, el incidente catapultó la visibilidad de Bosch.