La transición entre el gobierno de Gustavo Petro y el presidente electo Abelardo de la Espriella inició con alta tensión. El equipo entrante activó el plan "Arca de Noé" y un bloque anticorrupción para investigar presuntos contratos a dedo y anomalías de última hora en la administración saliente.
Las alarmas se enfocan en supuestos nombramientos exprés en la Cancillería y la Unidad Nacional de Protección. Mientras el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, criticó estas maniobras para "dejar amarrado al Estado", el gobierno saliente rechazó las acusaciones y garantizó una entrega transparente.
Pese al clima de confrontación y las protestas de la izquierda lideradas por Iván Cepeda, Petro confirmó que no frenará el traspaso de mando. Con más de 200 funcionarios listos, las mesas técnicas arrancan este jueves en la Casa de Nariño para asegurar la continuidad institucional del país.