Una inversión de $60.300 millones impulsará la restauración ecológica, la protección del agua y el desarrollo comunitario en ecosistemas clave de la región.
Un paso trascendental en la gestión ambiental del centro del país se ha concretado con la alianza estratégica entre la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y la Región Administrativa y de Planeación Especial (RAP-E) Región Central.
A través de un convenio interadministrativo que asciende a $60.300 millones, ambas entidades canalizarán recursos técnicos, administrativos y financieros para llevar a cabo acciones de restauración y conservación participativa. El objetivo primordial es fortalecer la conectividad ecosistémica y asegurar una gestión integral del recurso hídrico en la cuenca del río Bogotá, contribuyendo directamente a la implementación del Plan de Seguridad Hídrica de la Región Central.
Ejes de intervención y recursos
El acuerdo es una de las alianzas de restauración ecológica más significativas en Colombia. El director general de la CAR, Alfred Ignacio Ballesteros Alarcón, destacó el compromiso con la gobernanza ambiental de la ciudad-región, señalando que, de la inversión total, $60.000 millones provienen de la CAR y $300 millones de la RAP-E.
Por su parte, el gerente (e) de la RAP-E Región Central, Edwin Giovani García Másmela, enfatizó que este esfuerzo busca restablecer la conectividad en el crucial corredor de páramos de Guerrero y Chingaza, proteger los servicios ecosistémicos relacionados con el agua, recuperar áreas degradadas y empoderar a las comunidades que viven y gestionan estos territorios.
La iniciativa se centra en implementar estrategias integrales con un marcado enfoque territorial y comunitario. Las acciones incluyen:
· Recuperación de coberturas naturales y protección de nacimientos de agua.
· Fomento de prácticas sostenibles y el fortalecimiento de capacidades locales para la gestión ambiental.
Las áreas seleccionadas para la intervención se definieron tras rigurosos diagnósticos biofísicos y socioambientales, priorizando sectores vitales para la regulación hídrica, la biodiversidad y la adaptación de los ecosistemas al cambio climático.
Un elemento clave del convenio es el robusto componente de fortalecimiento comunitario y de gobernanza. Se busca crear y consolidar redes locales de promotores y gestores ambientales, formar líderes rurales y establecer mecanismos de participación y comunicación que garanticen la sostenibilidad de las acciones a largo plazo.
Con esta alianza, la CAR y la RAP-E reiteran su compromiso con la restauración ecológica y la protección del agua como pilar del desarrollo regional, consolidando un modelo de gestión participativa que beneficiará tanto a las comunidades rurales como a los ecosistemas estratégicos de la cuenca del río Bogotá.